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PINTURA RELIGIOSA POPULAR COREANA Exposición y venta a beneficio de la labor cultural
de la Fundación Victoria Ocampo
Del 7 al 22 de diciembre de 2011
Chamanismo es un término aplicado en el presente a la antigua religión que existiera en el Paleolítico y que abarcó una extensa faja territorial que comprendía desde la actual Turquía asiática hasta el océano Pacífico, pasando por Siberia, Mongolia, Manchuria y Corea. Los hechiceros chamanes utilizaban el éxtasis y el trance como medios de comunicación con los múltiples espíritus que rodeaban y acosaban al hombre. El chamanismo, en el caso particular de Corea, se remonta desde un paleolítico que puede datarse entre cien mil años a 20.000 antes de la Era. Ya en el neolítico estaba fuertemente arraigado el culto al sol, las estrellas, la luna, y aquellos otros espíritus que habitaban en las grutas, los ríos y montañas. Entre las tradiciones orales y escritas que se conservan, persiste aquella que señala al mítico fundador de la nación coreana, Tan 'Gun, como un poderoso, Gran Chamán que existió durante el tercer milenio antes de Cristo. Las pinturas que se exhiben en esta oportunidad están realizadas sobre papel de abedul (el árbol chamanístico sagrado) hecho a mano, a cuya base se le adhiere una cubierta de seda natural, usándose luego colores minerales. Cada una de estas iconografías (que se caracterizan por la frescura del dibujo y su marcada tendencia ingenua) representa la imagen de un espíritu. Cuando comienzan los ritos ceremoniales (Kut) a través de la invocación de una oficiante (Mudag), estas láminas se despliegan por todas las paredes del recinto en donde se desarrolla el Kut: y la Mudag —a través de ellas hace descender el espíritu que resulte propicio para las invocaciones. La ceremonia dura varias horas y está dirigida por un chamán generalmente una mujer— (Mudag), asistida por dos oficiantes, un ejecutor del tambor sagrado que marcará los ritmos de la ceremonia y por otro músico que usa la flauta y el gong. Estas ceremonias son muy complicadas y por medio del ritmo de los tambores, la música y el baile y el canto se llega al éxtasis y al trance profundo, lo que indica que el espíritu invocado se ha hecho presente y ha descendido al mundo de los humanos. Estas importantes pinturas religiosas populares, donadas por Rubén Vela a la Fundación Victoria Ocampo, cuentan con los correspondientes permisos de las autoridades culturales y aduaneras del país de origen.
Casa de la Cultura Fondo Nacional de las Artes Rufino de Elizalde 2831 C.A.B.A. Martes a domingo de 15 a 20 hs.
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