PUNTOS DE VISTA

Por Omar Ramos

VOCES POLIFONICAS EN DISTINTOS GENEROS

La escritora y jurista Paula Winkler, en su libro Puntos de Vista, editado por Leviatán (2026) transita por distintos géneros, cuentos cortos, viñetas, microrrelatos de indagación introspectiva e incluye también la escritura de poemas.
Como lo indica su título, el foco principal del libro es explorar la realidad, las conductas humanas y los vínculos a través de múltiples ópticas y exégesis. El relato, que inicia el texto, La Señora Prentiss y el Ratón Pérez, además de ameno, trasunta la relación, hoy en día acrecentada, entre las mascotas y sus dueños, incluido el personaje del Ratón Pérez que todos supimos conocer en nuestra infancia. Fuera de los cuentos para niños este recurso de personificar a los animales, convirtiéndolos en narradores, en este caso un gato, remite a varios textos, entre ellos a La novela de Manuel Mujica Láinez que personifica a un perro, se titula El viaje de los siete demonios, publicada en 1974. En esta obra, un perro pekinés llamado Mogol actúa como el narrador y es el hilo conductor de la historia.
En el cuento de Paula Winkler, la dueña del gato, Prentiss, “deja valijas, se arrodilla y me alza, dice el gato, me toca, nos damos unos besos pudorosos, como los que pueden darse una anciana interesante y un felino fiel, a su altura”. El texto no está exento de ironías. “Debe de ser que los no humanos no discutimos nunca por las expensas”.
En El aullido de las lobas, el registro narrativo de Winkler y el argumento se tornan más complejos, con un aditamento poético “Jóvenes llenan sus bocas de orquídeas y jazmines, sus narices de alta gama lo perciben”, que le imprimen al texto diversas interpretaciones que debe completar cada lector.
En Sueños, un personaje ambientado en el barrio porteño de La Boca, desliza su introspección diciendo que tiene miedo de perder los sueños y que todo se vuelva negro. “No se daría cuenta de que si no fuera por el río, los turistas, los transportadores, las lanchas, los barcos, el puerto, esta ventana y etcétera, yo no estaría escribiendo acerca de las copas de los árboles…  quizá yo ni me despertaría.”
Entre las narraciones, la autora introduce poemas, como Sobriedad Sonora, donde Heidegger y Platón se entrecruzan con el eterno chamuyo. En el cuento Deberes de Fraternidad, Winkler  rompe con la prosa convencional y escribe unos versos osados, los que le da una versatilidad y originalidad al libro, desplegado en distintas perspectivas. “Dios me ayuda/ Bajo el sol, drogón, /la porquería no nos vence/ Soportá la mierda/ buscate a Dios/ drogón/ abandoná el porro/ el amor todo lo puede/ drogón/ dejate de boludeces”.
En Bufandas, la protagonista se dice que un accesorio la puede salvar o arruinar para siempre. Es una metáfora para hablar de sus padres y abuelos, de su profesión de maestra y su relación con Mario. En Narrador omnisciente discurre en las tendencias literarias que cambian conforme a las épocas. “La novela realista fue superada por el terror, la distopía y esa incomodidad que nos persigue desde siempre y hoy se vierte en relatos”. Incluso parodia las disquisiciones que tiene el escritor en la duda de poner una coma o un punto y coma, la ficción y la realidad. En Vitello Tonnato, se entrelazan recetas culinarias con la trama de un relato.  
El estilo de Paula Winkler es polifónico, reflexivo, por momentos desenfadado, incluso oral y en otros ahonda la filosofía, la existencia donde los seres humanos viven generalmente como pueden y muy pocas como quieren.
Puntos de Vista, cuento que da título al libro, trata sobre los vínculos familiares, madre  hija, padres, abuelos, no exentos de competencia, malentendidos, éxitos y fracasos, mandatos, emigración, guerras, afectos no siempre correspondidos, donde la madre narra parte de su vida, “la Alemania de tu abuelo, le dice a la hija, por lo que solía explayarse en los bombardeos a Dresde, en que Potsdam se destruyó por la guerra incentivada por los nazis. Tu padre amaba a Alemania más que yo”.  La indagación se torna punzante cuando se interroga: ¿Negar, idealizar, sublimar es cosa de anormales? ¿Eso había estado haciendo sin darme cuenta? ¿Tu madre era boba, neurótica o demente? Si boba, no habría estudiado tanto, si neurótica, lo estaba solucionando”. La narradora concluye diciendo que “se siente orgullosa de ser  una argentina de dos mundos, que vivirá siempre entre culturas”. 
Estamos ante un libro que investiga con hondura y extrema sensibilidad la memoria individual donde fluyen vínculos filiales, de pareja, con el interrogante de saber hasta dónde el pasado se puede restaurar para crear un presente mejor. También aborda la memoria colectiva de un mundo globalizado, tan beligerante como en siglos anteriores, por eso el escepticismo ronda en el texto. ¿Quién puede ser optimista y predecir un futuro promisorio para una humanidad que parece recién salida de las cavernas y no precisamente la de Altamira?
La autora, en un despliegue de libertad literaria, se permite incorporar a sus cuentos, relatos y versos, la elaboración del acto creativo, lo metatextual, al mejor estilo de Cesar Aira, se vuelve personaje, entra en la trama para  interactuar con sus propias creaciones y adentrarnos en una ficción que podríamos llamar real. 
Omar Ramos nació en Bs As. Es abogado, periodista y escritor. Es colaborador del  Suplemento Radar Libros del diario Página 12 y de otros medios gráficos de la Argentina y del exterior. Publicó novelas, cuentos, poemas y artículos. Dictó talleres de cuento, novela y periodismo en la  Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó con coordinador de la Comisión de Cultura del Colegio Público de Abogados. Entre otros premios, obtuvo el de cuentos Victoria Ocampo, Segundo Premio Editorial Planeta, Primer Premio poesía de la Universidad Católica de Bs As  y Distinción en el Concurso de Cuentos Juan Rulfo, Diario Francia Internacional. En la actualidad preside la Fundación Victoria Ocampo.